Protocolo de Montreal evitó crecimiento del agujero en capa de ozono

La prohibición en la década de 1980 sobre la producción y consumo de numerosos productos químicos que dañaban la capa de ozono de la Tierra, evitaron que el agujero formándose sobre la Antártida fuera ahora 40 por ciento más grande.

Científicos de la Universidad de Leeds, Inglaterra, llevaron a cabo una investigación sobre los beneficios alcanzados por el Protocolo de Montreal, tratado internacional diseñado para proteger la capa de ozono que entró en vigor en enero de 1989.

De acuerdo con sus investigaciones, el agujero de ozono antártico habría sido 40 por ciento más grande en la actualidad si los productos químicos que entonces agotaban el ozono hubiesen seguido produciéndose y consumiéndose.

Los modelos muestran incluso que en ciertos momentos se habría abierto un agujero grande en el otro extremo del globo, en el Ártico, cuyo tamaño podría haber afectado al norte de Europa, sostienen los científicos.

El Protocolo de Montreal fue firmado después de que se descubrió un agujero en la capa de ozono -parte superior de la atmósfera- sobre la Antártida donde ese gas se encuentra en altas concentraciones.

El ozono absorbe la radiación ultravioleta, por lo que su desgaste a causa de ciertos productos químicos provocaría un aumento de los casos de cáncer de piel, cataratas oculares, la supresión del sistema inmunitario de las personas y animales, y dañaría los cultivos.

La acción internacional coordinada decidió eliminar los productos químicos que dañaban la capa de ozono, incluidos clorofluorocarburos (CFC), ampliamente utilizados en frigoríficos y aerosoles.

En su estudio, los investigadores simularon cómo estaría en la actualidad el agujero en la capa de ozono si no se hubiera hecho nada.

El investigador principal, profesor de Martyn Chipperfield, de la Universidad de Leeds, indica que “estaríamos viviendo en una era de agujeros de ozono en el Ártico”.

El agujero de ozono antártico, que fue descubierto antes de 1987, habría sido más grande y también tendríamos un agotamiento de la capa bastante significativa sobre las latitudes medias donde hay altas poblaciones, incluyendo partes de Europa.

La investigación encontró que el agujero antártico habría crecido en tamaño en un 40 por ciento para el año 2013, y la capa de ozono sería más delgada sobre las latitudes medias del hemisferio norte.

Además, se habría hecho un agujero sobre el Ártico que -en algunos momentos- hubiese sido superior al de la Antártida y afectado el norte de Europa.

La pérdida de ozono habría llevado a aumentos en los niveles de UV de aproximadamente 10 por ciento en Australia y Nueva Zelanda, lo que propiciaría un mayor número de cáncer de piel, concluye el estudio publicado en la revista especializada Nature Communications.

NTX

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