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Abarca, recluido en penal del Altiplano; su esposa, arraigada

La Procuraduría General de la República (PGR) informó que a las 17:10 de la tarde , el ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, fue recluido en el penal de alta seguridad número 1 en Altiplano, estado de México.

La dependencia informó que quedó a disposición del Juez Primero de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en el estado de Tamaulipas, por los delitos de delincuencia organizada, secuestro y homicidio calificado, en cumplimento a la orden de aprehensión librada en su contra el 24 de octubre del 2014.

“Esto independientemente del resultado de las investigaciones que sigue llevando esta Procuraduría sobre Abarca Velázquez”, precisó la PGR.

Detalló que en el caso de María de los Ángeles Pineda, esposa de Abarca Velázquez, un Juez Federal especializado determinó imponerle la medida cautelar de arraigo por 40 días.

De acuerdo con los padres de los 43 estudiantes normalistas desparecidos que el martes se reunieron con el procurador Jesús Murillo Karam, José Luis Abarca se declaró inocente de los cargos que se le imputan, e incluso dice desconocer los hechos de Iguala el 26 de septiembre.

El Ministerio Público Federal tiene de plazo 72 horas para resolver la situación jurídica de Abarca, su esposa y Noemí Berúmen, lo cual vence este jueves, aunque puede solicitar una ampliación del plazo constitucional a fin de recabar pruebas de las acusaciones por homicidio, desaparición forzada y delincuencia organizada en contra del matrimonio. Sería este viernes cuando se pueda resolver si se les dicta auto de formal prisión.

En ese marco, Yazareth Liz Abarca Pineda, hija de José Luis Abarca y de María de los Ángeles Pineda, también detenida el martes en Iztapalapa, fue presentada ante el Ministerio Público Federal en calidad de testigo sobre los hechos que se le imputan a sus padres, y sobre la fuga de los mismos desde el pasado 30 de septiembre. Sin embargo, Abarca Pineda salió mismo de la Seido, pues no fue detenida ni se le fincó, por ahora, ningún tipo de acusación.La Procuraduría General de la República (PGR) informó que a las 17:10 de la tarde , el ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, fue recluido en el penal de alta seguridad número 1 en Altiplano, estado de México.

La dependencia informó que quedó a disposición del Juez Primero de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en el estado de Tamaulipas, por los delitos de delincuencia organizada, secuestro y homicidio calificado, en cumplimento a la orden de aprehensión librada en su contra el 24 de octubre del 2014.

“Esto independientemente del resultado de las investigaciones que sigue llevando esta Procuraduría sobre Abarca Velázquez”, precisó la PGR.

Detalló que en el caso de María de los Ángeles Pineda, esposa de Abarca Velázquez, un Juez Federal especializado determinó imponerle la medida cautelar de arraigo por 40 días.

De acuerdo con los padres de los 43 estudiantes normalistas desparecidos que el martes se reunieron con el procurador Jesús Murillo Karam, José Luis Abarca se declaró inocente de los cargos que se le imputan, e incluso dice desconocer los hechos de Iguala el 26 de septiembre.

El Ministerio Público Federal tiene de plazo 72 horas para resolver la situación jurídica de Abarca, su esposa y Noemí Berúmen, lo cual vence este jueves, aunque puede solicitar una ampliación del plazo constitucional a fin de recabar pruebas de las acusaciones por homicidio, desaparición forzada y delincuencia organizada en contra del matrimonio. Sería este viernes cuando se pueda resolver si se les dicta auto de formal prisión.

En ese marco, Yazareth Liz Abarca Pineda, hija de José Luis Abarca y de María de los Ángeles Pineda, también detenida el martes en Iztapalapa, fue presentada ante el Ministerio Público Federal en calidad de testigo sobre los hechos que se le imputan a sus padres, y sobre la fuga de los mismos desde el pasado 30 de septiembre. Sin embargo, Abarca Pineda salió mismo de la Seido, pues no fue detenida ni se le fincó, por ahora, ningún tipo de acusación.

El Economista

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