Nace primer bebé de ovario extraído durante la pubertad de su madre

Médicos anunciaron el exitoso nacimiento del primer bebé en el mundo concebido gracias a un ovario congelado que fue extraído de su madre cuando ésta entraba en la pubertad y se le trasplantó 14 años después.
La protagonista de este primer caso de restauración de fertilidad es una mujer originaria de República del Congo y residente de Bélgica, quien a los 5 años fue diagnosticada con anemia de células falciformes que le causó una insuficiencia ovárica primaria.

Según el equipo de especialistas que trató a esta mujer, la importancia de este caso radica en que es la primera vez en que el tejido ovárico criopreservado fue extraído antes de la menarca, es decir antes de que la paciente tuviera su primera menstruación.

La menarca es la evidencia concreta de que el cuerpo de las jovencitas ha madurado y sus cuerpos ya producen hormonas femeninas y son capaces de concebir.

La criopreservación de tejido ovárico se ofrece actualmente para preservar la fertilidad de pacientes jóvenes y por ahora al menos 35 bebés nacidos vivos se han reportado después de un trasplante de tejido ovárico congelado en pacientes adultos.

Sin embargo, el procedimiento no había sido probado con tejido extraído antes de que comiencen los periodos menstruales de una paciente.

La mujer, ahora de 27 años, emigró a Bélgica cuando tenía 11 y tras varios análisis se corroboró la gravedad de su enfermedad e inició una terapia curativa, pero se ofreció a sus padres la opción de la criopreservación de tejido ovárico para preservar su fertilidad.

Según el informe, la paciente había comenzado la pubertad, con el desarrollo de los senos, a los 10 años de edad y su perfil hormonal mostraba ya niveles elevados, pero el extracción del tejido se efectuó cuando tenía 13 años pero sin haber experimentado una menstruación.

Ella requería un trasplante de médula ósea contra la anemia de células falciformes, pero los médicos necesitaban darle quimioterapia para desactivar su sistema inmunológico y evitar que rechazara el tejido extraño, lo que podría destruir la función ovárica.

Justo antes de que comenzara ese tratamiento invasivo, se le practicó una ooforectomía derecha por laparoscopia en junio de 2001, y 62 fragmentos de tejido ovárico fueron criopreservados.

Después del tratamiento su ovario izquierdo falló, lo que significa que habría sido poco probable que concibiera un hijo sin el trasplante. Diez años más tarde, decidió que quería tener un bebé y los médicos injertaron los fragmentos de ovario descongelados.

La paciente comenzó a menstruar espontáneamente cinco meses después y quedó embarazada de forma natural a la edad de 27. “Ella dio a luz a un niño sano en noviembre de 2014”, asegura el equipo de expertos que publicaron el caso en la revista especializada Human Reproduction.

Los médicos confían en que este procedimiento podría eventualmente ayudar a otros pacientes jóvenes.

NTX

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