Científicos analizan propiedades de la materia y energía oscura

Científicos de la UNAM y otras instituciones de México participan en el proyecto internacional DESI que tiene, entre otros fines, conocer las propiedades de la materia y energía oscura, ésta última como el “motor” que provoca que el universo crezca y se acelere.

El integrante del proyecto Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) Axel de la Macorra explicó que desde hace 15 años se conocía que el universo crecía cada vez más rápido, y el modelo cosmológico señalaba que éste debería frenarse.

El investigador del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que esto sería como si “aventamos una pelota hacia arriba, la pelota se va a ir frenando, llega a un punto máximo y luego la fuerza de gravedad la va atrayendo y por eso se va frenando”.

“Lo que vemos en el universo es que aventamos la pelota y llega un momento en que prende un motor interno que tiene, que es lo que nosotros le llamamos energía oscura”, y es esto lo que se busca determinar con esta investigación, explicó en conferencia de prensa.

El también integrante del proyecto y experto del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares Jorge Cervantes Cota abundó que “el universo está constituido casi de cinco por ciento de una materia como la conocemos donde protones y neutrones forman todos los elementos de la tabla periódica de los cuales predominan en el cosmos el hidrógeno y helio”.

En tanto, continuó, el otro 95 por ciento consta de la materia oscura y la energía oscura.

Indicó que la energía oscura está distribuida en todo el universo como un ente que desde hace unos miles de millones de años provoca que éste se encuentre en expansión acelerada.

Respecto de la materia oscura señaló que “no sabemos tampoco demasiado, pero sí sabemos que está ahí y que tiene masa; esa masa genera más gravedad y genera más velocidades locales y también es encargada de darle características específicas a diferentes fenómenos del universo”.

Axel de la Macorra utilizó otra analogía para entender un movimiento invisible ya que “si queremos medir la velocidad del viento que no vemos porque es transparente, una manera sencilla es agregar nubes al cielo y ver cuál es su movimiento”.

“Es esta analogía, el viento sería nuestro universo y las nubes corresponden a las galaxias, entonces con el movimiento de las galaxias nosotros podemos ver cuál es la dinámica del universo”, expresó.

Por otra parte, Cervantes Cota señaló que otro de los objetivos de estos experimentos es conocer la validez de la teoría de la Relatividad General propuesta por Albert Einstein a distancias muy grandes medidas en años luz como nunca se ha hecho.

“Sería muy bonito que en cuatro o cinco años ya tengamos indicios de que la teoría es correcta; si no es correcta va a desatar un mundo de teorías y posibilidades porque sería como introducir un nuevo paradigma”, mencionó.

Axel de la Macorra explicó que este proyecto, en el que México es el único país latinoamericano que participa como grupo de trabajo junto con Estados Unidos, Inglaterra, Francia y España, lleva varios años formulándose y apenas comenzará a ofrecer datos en los próximos cuatro o cinco años.

Para lograrlo, las observaciones se llevarán a cabo a través de un telescopio con cuatro metros de diámetro ubicado en el Observatorio Nacional Kitt Peak en Arizona, Estados Unidos, a través de un dispositivo constituido por cinco mil cámaras fotográficas”, cada una conectada a una fibra óptica que retratarán segundo a segundo objetos en el cosmos.

Con este instrumento, señaló, se hará un mapeo del universo para medir unas 30 millones de galaxias y quasares convirtiéndose en el proyecto más ambiciosos sobre este tema.

El grupo mexicano está integrado también por los investigadores de la UNAM, Mariana Vargas, Miguel Alcubierre y Octavio Valenzuela, además de Tonatiuh Matos, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y de la Universidad de Guanajuato Campus León participan Gustavo Niz y Luis Ureña.

NTX