El odio a los extranjeros amenaza el desarrollo del Oriente alemán

El odio a extranjeros se ha endurecido en el Oriente alemán y cada vez es más difícil diferenciar entre protestas populares y maniobras de agitación de la extrema derecha, lo que pone en riesgo la captación de inversiones en la zona.

De acuerdo a un reporte conjunto el Ministerio de Economía y la Comisión del Gobierno para el Oriente del país, difundido este miércoles aquí, el creciente extremismo de derecha en los cinco nuevos estados del Oriente alemán constituyen un riesgo para la captación de inversiones productivas en esa región.

En rueda de prensa en Berlín, la comisionada del gobierno alemán para el Oriente de Alemania, Iris Glecke, dio a conocer este miércoles el Reporte 2016 del gobierno alemán sobre el punto en el que se encuentra la Unificación de Alemania.

Señaló que “el extremismo de derecha en todas sus formas es una seria amenaza para el desarrollo social y económico de los nuevos estados”.

En forma paradójica, “la integración de refugiados en la sociedad y en el mercado de trabajo a base cualificación y capacitación tiene un papel muy importante” porque la población germanoriental está disminuyendo. Además, la presencia de los refugiados trae consigo inversiones.

Destacó que se necesita que el gobierno alemán actúe en forma decidida, así como también los gobiernos de los estados, de municipios y la sociedad civil para asegurar la paz en la sociedad del Oriente de Alemania.

La funcionaria expresó que la gran mayoría de los alemanes orientales no es xenófoba o extremista de derecha, pero “desearía que esa mayoría hablara más alto y tomará posición en forma más clara”.

Dijo que los alemanes orientales tienen en sus manos proteger a sus pueblos y ciudadades, o si se los dejan al espectro café”.

Una de las formas en que en Alemania se refiere al nazismo es “el espectro café” o también “los camisas café”, porque esa ideología se impuso por la fuerza con bandadas de golpeadores que salían a la calle vestidos con camisas café para agredir comercio judíos y a otros ciudadanos.

Desde 1925 ese color se usó como emblema de la extrema derecha en Alemania y su utilización llegó a su punto más alto durante el gobierno nazi.

“La población no debe mirar para otro lado cuando las personas son atacadas o cuando son incendiados los alojamientos de solicitantes de asilo político. En el Oriente de Alemania está mucho en juego“, apuntó Gleicke.

Precisó que la economía se Alemania sigue estando muy por debajo del nivel del occidente desarrollado del país.

En 2015, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en el oriente de Alemania estaba 27.5 por ciento debajo de los valores en el occidente alemán.

Manifestó su preocupación porque las cifras muestran que no hay posibilidades de cerrar ese hueco en el mediano y en el largo plazo. El proceso de ponerse a la par transcurre en forma muy reservada. “Necesitamos en el oriente alemán un crecimiento mucho más fuerte para que se iguale al occidente alemán”.

A esa lentitud se suma la disminución de la población en los nuevos estados alemanes, ya que en especial los jóvenes emigran al occidente del país en busca de perspectivas.

Puso de relieve que la corta dimensión del desarrollo en el oriente alemán se nota en hechos como que no hay empresas grandes con inversiones ni sedes de consorcios en esa zona del país, lo que resulta en una fuerza innovadora mucho menor.

Propuso un apoyo más fuerte para las pequeñas y medianas empresas en el oriente alemán. “Con toda seguridad hemos avanzado mucho. La economía del Oriente alemán está hoy en día casi al nivel del promedio en la Unión Europea, lo que es un gran logro”.

“Pero no nos podemos conformar con el hecho de que las regiones más fuertes económicamente del Oriente alemán están al nivel de las mas débiles del occidente alemán”, dijo.

El desempleo en los cinco estados del oriente alemán es de 9.2 por ciento, mientras que en el occidente es de 5.7 por ciento.

El salario de las negociaciones contractuales en el oriente es 97 por ciento del nivel occidental, lo que calificó de positivo. Pero los salarios efectivos solo son el 81 por ciento del occidente alemán.

NTX