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Hallan un albergue de los horrores en Jalisco donde pegaban y abusaban de niños

Un albergue de los horrores donde debían tratarse alcohólicos y drogadictos y en el que 271 personas, incluidos numerosos menores que se investiga si sufrieron abusos, vivían en condiciones infrahumanas. Eso es lo que la Fiscalía General del Estado en Jalisco descubrió que se escondía tras las puertas del albergue Despertar Espiritual Drogadictos y Alcohólicos de Occidente.

Los agentes acudieron al centro de atención médica del municipio de Tonala tras recibir la denuncia de una mujer que alertó de que al ir a visitar un familiar había sido agredida y privada de su libertad si no pagaba 1500 pesos. Lo que encontraron al abrir las puertas es un lugar donde los pacientes vivían hacinados, en pésimas condiciones sanitarias y recibiendo un trato inhumano propio de una película de terror.

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“Al realizar la inspección encontramos 111 mujeres, de las que 43 son menores de edad, y 160 hombres, de los que 69 no superan los 18 años. También pudimos detener a once prófugos que estaban en el albergue para evadir la acción de la Justicia”, anunció el fiscal de Jalisco, Eduardo Almaguer. “Se investiga la relación de estos once detenidos con la propia administración del centro”, aclaró el representante del ministerio público.

En las primeras indagaciones se encontraron a 13 menores que tenían golpes y quemaduras de cigarros por todo su cuerpo y cuatro ancianas también con síntomas de haber recibido palizas. De los trece menores, al menos cinco parece que pudieron también sufrir abusos sexuales. “Estamos aún investigando lo ocurrido. Dentro encontramos condiciones de hacinamiento muy graves y una alimentación infrahumana”, incidió Almaguer. Se preparaba la comida con alimentos podridos y se han encontrado pulgas en ropa y camas.

También, de las primeras declaraciones de los pacientes se desprende que el centro funcionaba con “aportaciones voluntarias” de los pacientes y familiares, como la que la exigieron a la denunciante, y que muchos de los internos estaban allí contra su voluntad, con la sola autorización de alguno de los allegados que los internaban en esta “cárcel” para drogadictos y alcohólicos.

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Ese es el caso de Víctor, un joven de 19 años al que se le marcan todos los huesos, que ha declarado en el periódico Página24 de Jalisco que “estoy bien flaco por entrarle al crystal, al hachís y hasta me tomaba el tonsol” (disolvente usado por zapateros). Lo que debía ser un centro de desintoxicación era más bien un centro de intoxicación cutre y miserable donde muchos pacientes esnifaban cualquier cosa, comían basura y eran castigados físicamente, se desprende de las primeras declaraciones de los afectados.

“Por supuesto que la instrucción que tengo del gobernador del estado, a quien yo le informé desde el primer momento, es de no solamente ir a fondo del asunto, sino de implementar, a la brevedad, una estrategia con la Secretaría de Salud y con la Comisión Federal de Riesgos Sanitarios, para llevar a cabo una revisión integral de todos estos centros y evitar que suceda lo que el día de hoy encontramos”, anunció el fiscal.

Lo curioso es que ya en 2014 el albergue se vio envuelto en un escándalo tras morir en la vía pública uno de sus internos tras ser arrojado a la puerta de su casa por cuatro individuos desde una camioneta. Los “enfermeros” lanzaron como un bulto el cuerpo moribundo de un paciente drogadicto y alcohólico a su domicilio mientras fallecía allí mismo , e la acera, vomitando sangre.

Las investigaciones de la Fiscalía entonces descubrieron que algunos pacientes eran enviados a los mercados cercanos a mendigar dinero para el centro y que algunos de los enfermos tenían tratamientos que consistían en no permitirles dormir durante días y alimentarlos sólo con arroz cocido y verduras únicamente. Hubo un cierre temporal del Despertar Espiritual hasta que de nuevo se permitió que abriera este albergue de los horrores.

Agencias