Emoticonos, símbolos gráficos de gama de emociones humanas

La sorpresa, decepción, alegría, duda y toda clase de emociones humanas se han encapsulado de manera gráfica en el mundo moderno actual para generalizarse en las redes sociales a través de los emoticonos.

Ante el avance en el uso de la tecnología, las “caritas amarillas” se han convertido en el medio común para expresar las emociones personales desde un tuit, un inbox de Facebook o a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp.

El doctor Ernesto Octavio López Ramírez, del Laboratorio de Ciencias Cognitivas de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), resaltó que los emoticonos documentan el diálogo contemporáneo que cada vez más transcurre en línea.

“Cuando interactuamos, todos tenemos manifestaciones emocionales, lo hagamos o no por Internet. En Facebook, Twitter, y todas estas redes, el contenido emocional de una información es extremadamente importante”, dijo.

Investigaciones diversas indican que el emoticono es un neologismo que proviene de emoción e icono, es una palabra que proviene del inglés y hace referencia a la idea de emoción; en algunos países y comunidades de Internet, son llamados emoticonos (latinización de la palabra en inglés emoticon).

En principio, representaban una cara humana y expresaba una emoción, pero luego fueron creándose otros emoticonos con significados muy diversos.

El especialista, quien ha centrado sus investigaciones en la emoción humana, se ha interesado por la manera en que ésta se expresa a través de la red.

“Cuando usted comunica algún tema, debe considerar que está hablando con humanos, que necesitamos sistemas de retroalimentación facial y así surgió el emoticono”, dijo.

Manifestó que el mismo (emoticono) evolucionó en los emails para manifestar una emoción en el contenido de un mensaje escrito, “pero mezclar aspectos de conciencia, de emoción y de aprendizaje en Internet sigue siendo difícil”.

“Una de las cosas que hemos observado es que la introducción de Facebook y sistemas de comunicación social en Internet, hace que se expresen otras partes de su humanidad que antes no se daban.

“Es difícil porque uno está acostumbrado a expresar tu persona de una forma, mientras que cuando interactúas por redes sociales expresas otra parte de tu humanidad”, declaró.

Abundó: “¿Eso es bueno o es malo? No sabemos y nadie nos va a preguntar, pero inevitablemente vamos a enfrentarlo nosotros, nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos. Es parte de la vida”.

López Ramírez destacó que los humanos somos seres emocionales con pensamiento, y no seres pensantes con emociones, por lo que la ciencia psicológica debe atender la evolución del entendimiento humano, tan habitual por estos días en las plataformas virtuales.

“Los nuevos sistemas traen caras. Cuando usted usa la red social o hace tareas colaborativas puede ver la reacción de sus compañeros y esto tiene una gran connotación”, dijo.

Expresó que “en el trabajo siempre hay alguien más negativo que usted, más divertido que usted, o hay personas que al saludarlas dan paz interna y traen tranquilidad; o personas que son negativas y le consumen energía (se conocen como vampiros emocionales), entonces son contextos que obstaculizan el aprendizaje y la comunicación de las personas”.

La manera en que la naturaleza emocional puede influir de forma racional o irracional en nuestra conducta cotidiana se ha potenciado con la creciente convivencia digital.

“Ahora se puede ver a un joven hablando con otro, ¡estando al lado! pero prefieren comunicarse por su celular”, dijo.

Desde la academia, López Ramírez y su equipo de trabajo indagan a profundidad estas relaciones que más allá de la comunicación, también influyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

“Nuestro cerebro tiene una estructura dedicada a la emoción y esa estructura -‘amígdala’ se llama- está justamente en la otra zona que es la del aprendizaje. No es coincidencia que haya evolucionado así; emoción y aprendizaje son cosas que van agarradas de la mano”, señaló.

NTX

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