El operativo de anoche en París frustró un nuevo ataque

París. Una prolongada, feroz y sangrienta batalla que comenzó en la oscuridad del alba en un suburbio parisiense, con fuego de ametralladoras, granadas y un bombazo suicida, terminó siete horas después con la muerte de dos sospechosos de terrorismo, uno de ellos mujer, y el arresto de otros ocho en conexión con la atrocidad de la semana pasada.

Según se dijo, la operación, ejecutada por más de 100 policías antiterroristas y fuerzas especiales del ejército que dispararon 5 mil cartuchos, detuvo ataques inminentes en el aeropuerto Charles de Gaulle y un centro comercial en el distrito comercial de La Defense.

Las autoridades no pudieron confirmar difundidas especulaciones de que uno de los muertos era el blanco principal, el comandante del Isis Abdelhamid Abaaoud, a quien se acusa de organizar la masacre. Pero fuerzas de seguridad dijeron a The Independent creer que el belga de 27 años de edad –de quien antes de la matanza se había dicho que se encontraba en Siria– estaba muerto.

François Molins, el procurador de París, indicó que no se podía identificar aún los cadáveres en definitiva porque habían quedado “desgarrados” por las explosiones, y que no podía confirmar siquiera que fueran sólo dos. Uno era una mujer de cabello rubio cuyo cinturón suicida detonó durante la incursión. Se cree que era Hasna Aitboulahcen, de 26 años, prima hermana de Abaaoud, francesa de nacimiento que trabajaba en una compañía constructora en Épinay-sur-Seine, al norte de Paris.

Informes de inteligencia habían indicado que Abaaoud se encontraba en un departamento del tercer piso en la Rue du Corbillon, Saint-Denis, cuando se produjo la irrupción, señaló Molins. El yihadista no estaba entre los arrestados, como tampoco Salah Abdeslam, uno de los hombres armados sospechosos de los ataques de la semana pasada, pero Molins dejó abierta la posibilidad de que alguno de ellos estuviera entre los abatidos.

La confirmación de la muerte de Abaaoud, maquinador del asesinato de 129 personas, sería tomada como una gran victoria por las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la policía y los servicios de inteligencia, que han recibido críticas por no seguir pistas que pudieron haber prevenido la carnicería de la semana pasada, enfrentan más preguntas en torno a Abaaoud. Funcionarios habían sostenido repetidas veces que estaba en Siria, pero al parecer el islamita de alto perfil fue capaz de viajar desde ese país a Saint-Denis para planear los ataques del viernes, y luego se mantuvo oculto en una zona que supuestamente estaba bajo intenso escrutinio policial, y en la que se habían realizado incursiones a principios de la semana.

Una pareja conectada con el departamento fue llevada también para interrogatorio policial. Jawad Ben Dow, de 30 años, comentó: “Un amigo me pidió cuidar a dos personas conocidas suyas que vinieron de Bélgica. Les dije que no tenía colchones. Me dijeron que no había problema, que sólo querían agua y orar. Me pidieron un favor y dije que sí. No sabía que eran terroristas”. Él y su pareja fueron aprehendidos minutos después.

La policía señaló que la identificación oficial de todos los detenidos se divulgaría después de analizar muestras de ADN. Hacer pruebas forenses del inmueble se complicaba porque el edificio quedó debilitado peligrosamente por las explosiones y tuvo que ser apuntalado.

“Probablemente el departamento de Saint-Denis era un escondite de Abaaoud”, explicó Molins. “Los investigadores fueron conducidos a este edificio luego de recibir testimonio de que Abaaoud se encontraba en territorio francés”.

La policía se enfocó en el departamento luego de revisar llamadas telefónicas y analizar mensajes de texto de teléfonos móviles de quienes habían tomado parte en los ataques del viernes, y de sus cómplices. También hubo ciertos avisos de situaciones sospechosas. Molins señaló que un teléfono encontrado en un bote de basura detrás del corredor del Bataclan, donde fueron asesinados 89 asistentes a un concierto, contenía un mensaje de texto que decía: “Ya empezamos”. Los investigadores dicen que aún no saben a quién fue enviado. Una mujer en el departamento había estado bajo vigilancia varios días, sospechosa de dar albergue a Abaaoud, indicaron fuentes de la policía.

Se dijo que hubo un debate en las agencias de seguridad entre irrumpir en el departamento o esperar a que los yihadistas salieran hacia sus siguientes objetivos. Esto último se consideró demasiado riesgoso. La operación comenzó a las 4:20 horas del miércoles, cuando un escuadrón de 110 policías de las unidades antiterroristas Raid y BRI, junto con fuerzas especiales del ejército, rodearon la Rue du Corbillon y avanzaron hacia el número 8.

Los de adentro estaban bien preparados. Los oficiales tuvieron que echar abajo una puerta reforzada que resistió el fuego, y luego enfrentaron un feroz ataque con rifles de asalto y granadas de mano. Tuvieron que responder con pistolas de asalto, fusiles, granadas y explosivos. “Se dispararon unos 5 mil cartuchos”, detalló Molins. Cinco policías fueron heridos y pereció un perro policía. Dentro encontraron Kalashnikovs, explosivos y cinturones suicidas cargados de explosivos.

Residentes aterrados describieron que trataron de encontrar los lugares más seguros de sus departamentos para esconderse y proteger a sus niños, que lloraban. “El ruido era tan fuerte que creí que las balas atravesarían las paredes. Sólo acerté a agarrar a mis niñas y tirarnos al suelo”, comentó Samira Ibrahimi, de 29 años. “Mi esposo quitó el colchón de la cama y lo atravesó en la puerta para evitar que alguien pasara. Pensé, ‘aunque nos maten, debemos proteger a las niñas’.”

A eso de las 6:15 horas, un vecino, Christian, de 20 años, recordó: “Hubo una pausa en los disparos y entonces oí a una mujer que gritaba ‘¡Ayúdenme!’ La policía le pidió identificarse y mostrarse, pero ella sólo enseñó los brazos y no la cara. Alzaba y bajaba las manos. Le dijeron que mantuviera las manos en alto o dispararían.

“Se reanudaron los tiros; la policía disparaba desde la azotea de enfrente. De pronto hubo una enorme explosión dentro del departamento. Probablemente fue la mujer que se hizo volar. Los vidrios se estrellaron, salieron volando objetos hacia la calle. Había pedazos de carne. Se podía ver un pedazo de cabeza, otro de piel, costillas”.

Las operaciones continuaron para contener nuevos ataques. La policía incursionó en un hangar de Air France y en una oficina de Fedex, no lejos del aeropuerto Charles de Gaulle. Las autoridades afirmaron que estas operaciones “no estaban directamente vinculadas con los ataques”, pero que recobraron “varios objetos relacionados en particular con la radicalización”.

The Independent/La Jornada