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Un robot no resiste los altos niveles de radiación en Fukushima

Un robot de limpieza controlado a distancia y enviado a un reactor dañado en la central nuclear japonesa de Fukushima tuvo que ser retirado este jueves antes de que concluyera su misión debido a problemas en su cámara causados, probablemente, por altos niveles de radiación, informa el periódico ‘The Japan Times’ que cita al operador de la planta Tokyo Electric Company (Tepco).

El fallo del robot, equipado con una bomba de agua de alta presión y una cámara diseñada para soportar hasta 1.000 sieverts de exposición acumulada, ha llevado a los expertos a reevaluar los niveles de radiación dentro del dañado reactor número 2, donde esta semana se detectó un agujero de unos dos metros de diámetro.

Aunque el robot puede soportar 530 sieverts por hora —dosis capaz de matar casi en el acto a un ser humano— un funcionario de la compañía afirmó que una radiación de hasta 600 sieverts debería ser “básicamente correcta”. Sin embargo, la última prueba no dejó lugar a la duda de que los niveles de radiación alcanzan niveles récord dentro del reactor, siniestrado por el sismo y el posterior tsunami devastador que azotó Japón en marzo de 2011.

El objetivo del robot era lavar depósitos de restos de tinta y aislamiento de cables de hasta 2 centímetros de espesor en el carril de 7 metros de largo que conduce a un área bajo del recipiente de presión, que sostiene el núcleo.

Tepco planea enviar otro robot al carril para examinar el fondo de recipiente de presión a finales de este mes.

Los niveles de radiación registrados son ahora tan altos que hasta las máquinas más avanzadas no lo pueden resistir y quedan destruidas tras apenas dos horas de exposición. Por este motivo, Japón está estudiando un plan de contención y desmantelamiento total de la central.

RT

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Japón, en alerta tras detectar un gran agujero en el reactor nuclear de Fukushima

La central nuclear de Fukushima I, accidentada a causa del tsunami que azotó Japón en 2011, vuelve a estar en el centro de la atención y preocupación internacional.

Tokio activó la alarma en el país la semana pasada tras descubrir el origen del repentino aumento del nivel de radiación en la zona de la instalación nuclear: un agujero de unos dos metros de diámetro en el reactor ‘Número dos’ que ha provocado una fuga, informa ‘The Japan Times’.

La brecha fue descubierta por investigadores de TEPCO, la empresa constructora y gestora de la central, que en su informe más reciente sobre la situación de Fukushima I explican que la fuga se encuentra en una rejilla metálica por debajo y dentro del recipiente de presión del reactor.

La brecha fue descubierta gracias a un brazo mecánico con una cámara que grabó esta zona, prácticamente inaccesible, del interior del reactor. El agujero habría sido provocado por una de las fugas de combustible nuclear fundido que afectó a la central y que afectó directamente al recipiente. Dichos restos de combustible fueron localizados en torno al agujero.

Desde el accidente provocado por el tsunami de 2011, el nivel más alto de radiación alcanzó los 73 sieverts por hora, una cantidad ya de por sí muy peligrosa, ya que sólo 8 sieverts pueden resultar fatales para un ser humano. Esta cifra ha batido todos los récords hasta la fecha en los últimos días hasta llegar a los alarmantes 530 sieverts por hora.

Los niveles de radiación registrados son ahora tan altos que hasta las máquinas más avanzadas nos lo pueden soportar y quedan destruidas tras apenas dos horas de exposición. Por este motivo, mientras se investiga el alcance total de la fuga radiactiva, Japón está estudiando un plan de contención y desmantelamiento total de la central.

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La radiación de la planta nuclear de Fukushima llega a las costas de EE.UU.

Investigadores han revelado que la radiación del accidente nuclear en la planta japonesa de Fukushima del 2011 ha sido detectada en la costa occidental de EE.UU., informa ‘International Business Times’.

Los científicos de la Institución Oceanográfica Woods Hole han descubierto en las muestras del agua de la bahía de Tillamook, cerca de la costa del estado de Oregón, material radioactivo, en forma de un isotopo conocido como ‘cesio-134’. Debido a su baja vida media, el material solo podría provenir de Fukushima.

Los investigadores de la institución norteamericana han señalado que los niveles detectados en Oregón son extremadamente bajos y no presentan amenaza para los humanos o el entorno.

Mientras tanto, en las últimas semanas no cesan de sucederse las noticias sobre fuertes terremotos que sacuden diferentes partes del planeta, entre ellos la serie de sismos en Nueva Zelanda, el potente terremoto en Indonesia que dejó más de 100 muertos y los numerosos temblores en el Pacífico cerca de las Islas Salomón.

El gran número de terremotos en varias partes del mundo llevan a la aparición de varias teorías que puedan explicar su origen.

Los sismogramas y numerosos expertos en este ámbito advierten que esta abundancia de temblores podría ser una señal aciaga de que algo grave está sucediendo en las entrañas de la Tierra. Se trata de una perturbación global en el núcleo de nuestro planeta que causa una vibración desconocida.

El canal de YouTube MrMBB333, que publica videos de ciencia y astronomía, ha compartido un material que demuestra que la extraña señal, que parece un terremoto clásico, se está registrando por todo el mundo. No obstante, tras analizar los datos de la actividad sísmica, el autor del video señala que no se tiene constancia de ningún sismo en el momento de la detección. En algunos casos la vibración dura más que una hora.

MrMBB333 destaca que el origen de estas vibraciones todavía se desconoce y expresa su preocupación sobre las consecuencias del fenómeno.

RT

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Por qué hoy se puede vivir en Hiroshima, pero no en Chernóbil

El seis de agosto de 1945, hace 70 años ya, un bombardero B-29 estadounidense dejó caer una bomba nuclear sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. El 26 de abril de 1986, el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil explotó. Entre ambos desastres hay décadas de diferencia, sin embargo, hoy se puede vivir en Hiroshima, pero no en Chernóbil. ¿Cómo es posible?

Las cifras de la tragedia parecen contradecir la lógica. La bomba de Hiroshima mató instantáneamente a 70.000 personas e hirió a otras tantas de gravedad. El radio de la explosión redujo a cenizas todo en un radio de 1,6 kilómetros. Eso sin contar los incendios y la lluvia radioactiva. Pese a todo ello, hoy es posible pasear y vivir por las mismas calles sobre las que detonó la bomba.

En Chernóbil, por contra, y según el informe de la Agencia para la Energía Nuclear la explosión del reactor solo produjo la muerte de dos empleados de la planta como consecuencia directa de la explosión esa misma noche, y otros 29 en los tres meses siguientes. Sin embargo, el número de muertes provocadas por la radiación posiblemente nunca se sepa con seguridad. El reactor es hoy el epicentro de una zona de exclusión de 30 kilómetros de radio. 160.000 personas fueron evacuadas y los niveles de radiación cercanos superan cientos de veces el máximo permitido en algunos puntos.

Hay varias razones por las que un lugar es habitable y el otro no, pero fundamentalmente se reducen a tres:

Diferentes cantidades de combustible nuclear

BOMBA

La bomba de Hiroshima llevaba en su interior 6,3 kilogramos de plutonio. En el reactor 4 de Chernóbil había 180 toneladas de combustible nuclear del que el 2% (3.600 kilos) era uranio puro. Cuando el reactor explotó y voló la cubierta que lo protegía, se estima que se liberaron siete toneladas de ese combustible (200 de uranio). Solo esta diferencia ya explica muchas cosas.

A diferente altura y con diferente eficiencia

Las consecuencias destructivas de la bomba de Hiroshima hubieran sido mucho peores si hubiera detonado al nivel del suelo, pero lo hizo a unos 600 metros de altura. Según la Fundación para la Investigación de los Efectos de la Radiación (RERF), solo aproximadamente el 10% del plutonio de la bomba entró en fisión. La propia explosión evaporó el 90% restante y lo catapultó hasta la estratosfera. Los vientos se encargaron de dispersar la peor parte.

En Chernóbil, por contra, la explosión se produjo al nivel del suelo y, aunque fue mucho menos potente, fue mucho más efectiva a la hora de diseminar isótopos radioactivos. La deflagración y el incendio posteriores evaporaron los materiales del reactor y los repartieron alrededor de la planta en dosis masivas.

Neutrones y rayos gamma

Vista del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima. La Cúpula Genbaku, a la izquierda, permaneció en pie después del bombardeo y se conserva así desde entonces.
Vista del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima. La Cúpula Genbaku, a la izquierda, permaneció en pie después del bombardeo y se conserva así desde entonces.

La bomba de Hiroshima generó una fuerza equivalente a 21 kilotones (un kilotón equivale, en masa, a 1.000 toneladas de explosivo TNT). La bomba elevó la temperatura instantáneamente hasta un millón de grados, creando una esfera de fuego de 256 metros de diámetro antes de que pasara un segundo. Pese a ese poder destructivo, solo el 10% de la radiación liberada por la bomba era radiación de neutrones, que es la que impregna la materia no radioactiva haciéndola radioactiva. El resto eran rayos gamma, que son letales en el momento, pero no dejan la misma impronta en el terreno o los objetos. Los isótopos de Chernobyl, altamente radioactivos, muchos de ellos gases, lo impregnaron todo.

A resultas de todo ello, las dosis de radioactividad en el área de Chernobyl siguen siendo, en muchos casos, letal en un plazo de días o semanas. La radiación ambiental que emite nuestro propio planeta oscila entre 0,1 y 0,2 microsieverts o μSv por hora (un microsievert es la millonésima parte de un Sievert o 1/1.000.000 Sv). El lugar sobre el que explotó la primera bomba nuclear en Hiroshima ronda los 0,3 μSv. Hay zonas del mundo que reciben más radiación de forma natural.

NUC

En Chernóbil, la radiación depende mucho del lugar. En algunos sitios los niveles son normales. En otros son de 20, 30 y hasta 300 μSv. Las personas que trabajan en el nuevo sarcófago de la central solo pueden hacerlo en turnos de unas pocas horas muy separados entre sí. Lo peor del asunto es que, aunque hemos logrado no volver a arrojar artefactos nucleares sobre ninguna ciudad desde Hiroshima y Nagasaki, los accidentes en centrales siguen sucediendo, y Fukushima es el más triste ejemplo.

The town of Prypyat is seen against the background of the damaged reactor at the Chernobyl nuclear power plant in Prypyat, Ukraine, Tuesday, April 23, 2013. At background right is a gigantic steel-arch under construction to cover the remnants of the exploded reactor. Ukraine marks the 27th anniversary of the world's worst nuclear disaster on April 26. (AP Photo/Efrem Lukatsky)
The town of Prypyat is seen against the background of the damaged reactor at the Chernobyl nuclear power plant in Prypyat, Ukraine, Tuesday, April 23, 2013. At background right is a gigantic steel-arch under construction to cover the remnants of the exploded reactor. Ukraine marks the 27th anniversary of the world’s worst nuclear disaster on April 26. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

Gizmodo

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Flores deformes están creciendo cerca de Fukushima

Un usuario de Twitter compartió hace unas semanas una foto de unas margaritas visiblemente deformadas. La imagen fue tomada en la ciudad japonesa de Nasushiobara, a 112 kilómetros de Fukushima, donde en 2011 hubo un accidente en la planta nuclear.

Muchos temen que la malformación sea producto de la radiación del accidente causado por un tsunami hace ya cuatro años.

Un usuario de Twitter compartió hace unas semanas una foto de unas margaritas visiblemente deformadas. La imagen fue tomada en la ciudad japonesa de Nasushiobara, a 112 kilómetros de Fukushima, donde en 2011 hubo un accidente en la planta nuclear.

Muchos temen que la malformación sea producto de la radiación del accidente causado por un tsunami hace ya cuatro años.

@san_kaido publicó junto a la foto el siguiente mensaje:

“La flor de la derecha creció con su tallo partido en dos y tiene dos flores conectadas entre sí y tiene 4 tallos de flores en forma de cinturón. La de la izquierda tiene cuatro tallos que crecieron atados entre ellos y tienen una flor en forma de anillo”.

Aunque la publicación es de mayo, las imágenes han vuelto a circular en redes sociales en los últimos días.

La forma inusual que presentan estas flores se conoce como fasciación, un fenómeno que hace que los tejidos de la planta cambien: se aplanen, se estiren, aumenten su tamaño y peso, y crezcan de manera circular.

Esta mutación puede producirse por presencia de bacterias, ataques de insectos o parásitos o daño químico.

En 2011, cuando tres reactores de la planta colapsaron tras el terremoto que provocó el tsunami, la amenaza de la radiación forzó a los vecinos a evacuar. No obstante, las mediciones de radiación de Nasushiobara determinaron que era habitable, aunque la radiación que produjo el accidente en la planta de Fukushima se detectó hasta a cerca de 96 kilómetros de allí.

Por otro lado, desde 2013 hay reportes de fugas activas de agua radioactiva desde la planta.

CNN Español